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27 de marzo

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"Es el tiempo que has dedicado a tu rosa lo que la hace importante” Antoine de Saint-Exupéry, El Principito, Capítulo XXI. Yo quería un varón. En la concurrida antesala del obstetra, confiado, sólo podía aceptar la confirmación de mi deseo más preciado. Un macho, el último de la estirpe, el continuador de un apellido que necesitaba de mí para evitar su extinción. Cuando pasamos al consultorio, con tu madre recostada sobre la camilla y tu esquiva imagen en el monitor, devaneos de futuros peloteos callejeros cruzaban mi mente. Ibas a llamarte Hipólito. Nombre elegido hacía muchos años; mi sentido homenaje al Peludo, el más grande de los argentos. No podía aceptar otra cosa. Y el doctor nos pregunta cómo habíamos pensado llamarte. “Saludos a Olivia”, nos dijo, mientras abría la puerta para despedirnos. Luego, sólo recuerdo estar sentado en el auto, aferrado al volante, shockeado. Tu madre relató siempre que, antes que eso, yo había salido a la sala diciendo “…igual la vamos a querer…...

Hay un hombre feliz que me sigue....

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Durante tres días me sentí perseguido y vigilado. La cara de un hombre inmensamente feliz se me aparecía reflejada en cada espejo, cada vidrio, cada charco de agua, incluso en los ojos profundos de mi hija. No hice la denuncia porque el tipo me resultaba muy parecido al que alguna vez fui...

No llores

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Estaba tratando por vez enésima de realizar una pirueta sobre su skate, cuando el envión la depositó directamente en mis brazos. Y ahí sentí ganas de no dejarla ir, de apretarla contra mi pecho y no soltarla nunca. Me estremecí sólo de pensar en el día siguiente, y una lágrima hizo su inoportuna aparición. - Que te pasa, estas llorando? - Un poco. Es que mañana te vas, y voy a extrañarte mucho. Me agarró la cara con ambas manos y mirándome fijamente a los ojos, dijo: - Ojitos verdes. No tenés que llorar. Ya no sos un bebé, tá? Me soltó los cachetes. Tomó la patineta entre sus manos. Y volvió a intentarlo.

El Año Nuevo de El Hombre Solitario

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sábado 1 de enero de 2011 El Año Nuevo de El Hombre Solitario El Hombre Solitario bajó a la calle poco antes de que den las doce. Consideró inapropiado encerrarse en casa, y buscó un lugar abierto. Adora los fuegos de artificio. Le recuerdan a su hija aupada a él, abrazada a él, frente al río, buscando refugio para el inocente temor que le provocaban el estruendo y la noche repetidamente iluminada. El Hombre Solitario había tomado la decisión de asumir esa condición. Recibió muchas invitaciones de amigos y familiares para esperar el Año Nuevo, y una a una las había rechazado. Adoptó una postura maximalista, típica de otros tiempos. Sólo la compañía de una persona lo hubiera hecho desistir de recibir el 2011 en soledad. Y no pudo lograr tal cosa. “O tú, o ninguna”, se dijo, parafraseando a Luis Miguel. Ninguna, entonces. Confió en que todos, de enterarse, lo entenderían. Su caminata resultó apropiada para movilizar sus recuerdos, algunos dormidos, otros urgentes.El Hombre Solitario se i...

La Navidad de Juanita

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Juana, quiero darte lo que quieras, pero más aún, quiero enseñarte a mirar. LA NAVIDAD DE JUANITA – Tomás Eloy Martinez . El don de saber mirar donde la realidad se pliega Hacía algún tiempo que no asomaba a mi memoria la imagen de Luigi Scotto, el extraordinario reportero gráfico cuyas imágenes fueron la carta de identidad de El Diario de Caracas durante al menos un par de años: los que van de 1979 a 1981. Scotto llegó a El Diario con una colección de las fotos que los jefes de redacción convencionales desechaban, arrojándolas a los cestos de desperdicios. La imaginación amazónica de Luigi debía de provocarles vértigo. Y en verdad, él había aprendido en las mismas selvas del Amazonas a desdeñar los lugares comunes y a registrar sólo aquellos donde la realidad se pliega. Luigi se había casado en el Amazonas con Irena, una india makiritare con la cual tuvo una hija bellísima de ojos azules y rasgados, por la ascendencia véneta del padre y por la belleza oscura de la madre. La niña se ll...

Te Amaré, Juana

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Te amaré, te amaré como al mundo. Te amaré aunque tenga final. Te amaré, te amaré en lo profundo. Te amaré como tengo que amar. Te amaré, te amaré como pueda. Te amaré aunque no sea la paz. Te amaré, te amaré lo que queda. Te amaré cuando acabe de amar Te amaré, te amaré si estoy muerto. Te amaré al día siguiente además. Te amaré, Te amaré como siento. Te amaré con adiós, con jamás. Te amaré, te amaré junto al viento. Te amaré como único sér. Te amaré hasta el fin de los tiempos. Te amaré y después te amaré.

Eres todo en mi

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Eres todo en mi El sol que me ilumina Y me hace tan feliz La fuerza que conduce Mi existir Solo tu, mi amor Si me abrazo a ti Yo siento que tu esencia Se dispersa en mi No queda ni un espacio En mi sentir Eres tu mi luz Eres todo en mi Y llevo entre mis labios Todo tu sabor Cruzare, mi bien Oceanos mas profundos Por saber de ti