Vamo arriba la Celeste

Buenos Aires, viernes, está anocheciendo. Pensaba en vos. Ya había golpeado la mesa y alzado los brazos de alegría cuando el enorme morocho casi parte el travesaño y se queda mirando el cielo, faltando nada. Y ahora veo que el delantero sin pies, con minuana calma, se dirige hacia el punto del penal y en él deposita la pelota. Meneo la cabeza y mientras me preguntaba si no había otro para patear, lo veo trotar. El tipo va…. y la pica!! (quien se cree que es? Zidane?). Me voy irguiendo mientras, como suspendida en el aire, la Jabulani vuela lentamente hacia el lugar de donde el arquero se había corrido. Y estallé en un grito, parado, como todo el mundo alrededor. Amé a ese demente como si fuera de acá. Puse los cinco pesos del café sobre la mesa y salí del bar. Y ahí te imagine gritando, saltando de alegría junto a la familia. La de siempre y la nueva. Te ví besando la camiseta celeste con el diez en la espalda, como mañana besarás la albiceleste, la que pediste, con el once. Vi a las dos perras con nombres de tenistas posando las patas delanteras en tu pecho, pidiéndote una caricia….o un hueso. Te vi de caravana por la rambla, agitando la bandera por la ventanilla del Citroën. Desandando los cien metros hacia la oficina, recordé todos y cada uno de los momentos vividos y volví a sentir, como tantas otras veces, que estaba en la orilla equivocada. Y me largué a llorar...
El calendario me trajo calma. El martes haremos juntos los deberes, tal cual pidió tu madre. Saldremos del Mac Donalds y nos sentaremos frente a un televisor. Saltaremos juntos varias veces, porque el que no salta, es un holandés. Y ajenas hazañas, serán nuestras. Nada ni nadie podrá impedir que papá esté ahí, hija, para abrazarte en el festejo alocado o (Dios y Muslera no lo permitan) secarte las lágrimas.
El calendario me trajo calma. El martes haremos juntos los deberes, tal cual pidió tu madre. Saldremos del Mac Donalds y nos sentaremos frente a un televisor. Saltaremos juntos varias veces, porque el que no salta, es un holandés. Y ajenas hazañas, serán nuestras. Nada ni nadie podrá impedir que papá esté ahí, hija, para abrazarte en el festejo alocado o (Dios y Muslera no lo permitan) secarte las lágrimas.
En realidad creo que la onda de Uruguay para Arg no es tan reciproca. Pero veo aca la ambiguedad de tu situacion. Que bueno que cayo otra ficha al asunto, falta concretarlo y ojala sea asi. Grande Juana que ama el futbol y que por rebote de amor a mama y a papa ama tambien las dos camisetas. Es que Juana ya lo sabe, ya lo descubrio. Como vas a saber lo que es el amor? si nunca fusite hincha de un cub...
ResponderEliminarTambién tenía el corazón dividido... Alguien en Uruguay me hacía querer desear que si Argentina no seguía en este mundial hinchara por la celeste !! No pudo ser ni para uno ni otro. Sin embargo quedamos 5° y 4 °, nada mal ahora que lo pienso.
ResponderEliminarUn beso o 2 !!