Hay un hombre feliz que me sigue....
Durante tres días me sentí perseguido y vigilado. La cara de un hombre inmensamente feliz se me aparecía reflejada en cada espejo, cada vidrio, cada charco de agua, incluso en los ojos profundos de mi hija. No hice la denuncia porque el tipo me resultaba muy parecido al que alguna vez fui...